Presentación

Mi universidad de la vida estuvo en el Cabanyal. Allí aprendí a escuchar historias, a valorar las palabras de nuestros mayores y a descubrir una forma de entender la vida que, con el tiempo, acabaría inspirando estas obras.
Durante años fui recopilando recuerdos, expresiones, anécdotas y personajes que escuchaba a familiares, vecinos y personas mayores de mi entorno. Muchas de aquellas historias habían pasado de generación en generación y reflejaban una manera de vivir que merecía seguir siendo recordada.
Lo que comenzó como una recopilación personal terminó convirtiéndose, casi sin proponérmelo, en una serie de sainetes inspirados en nuestra tradición popular. Quise preservar unas historias que no debían perderse y las transformé en teatro. Para mi sorpresa, encontraron de nuevo su lugar entre la gente.
Cuando los textos estuvieron terminados, contacté con compañías de teatro amateur que acogieron el proyecto con entusiasmo. Comenzaron entonces las representaciones en distintos espacios, entre ellos el Teatro Talía de Valencia, además de numerosas localidades y asociaciones culturales. Uno de los momentos más emocionantes fue ver una de las obras representada en la plaza del Palmar y comprobar cómo aquellas historias regresaban a la gente de la que, en cierto modo, habían nacido.
Especialmente gratificante ha sido escuchar a personas mayores reconocer en los personajes, en las expresiones o en las situaciones escenas que les recordaban a su juventud. Esa respuesta confirmó que estas historias no solo hablan del pasado; también hablan de nosotros.
Más allá de la memoria cultural y de la recuperación de una forma de hablar, estas obras nacen de una profunda fascinación por las personas y por la manera en que afrontan la vida. Los tiempos cambian, pero muchas formas de reaccionar permanecen. Los personajes de estas historias aman, se equivocan, se justifican, luchan, temen, protegen a los suyos o se enfrentan a los problemas de maneras que siguen resultándonos familiares.
Quizá por eso es fácil reconocerse en ellos. No porque pertenezcan a nuestro tiempo, sino porque pertenecen a algo más profundo: a esa condición humana que atraviesa generaciones. Al encontrarnos con sus decisiones, sus errores o su valentía, descubrimos también algo de nosotros mismos.
En ese sentido, estas historias no solo nos permiten mirar hacia atrás. También nos ofrecen una oportunidad para reflexionar sobre quiénes somos, cómo actuamos y cómo nos gustaría actuar cuando la vida nos pone a prueba.
Este trabajo nace con la voluntad de compartir un legado cultural de forma cercana y accesible, contribuyendo a que una parte de nuestra tradición oral y teatral continúe viva a través de la representación, la lectura y la transmisión entre generaciones.